11 mar 2009


REFLEXIÓN


Eres valiente porque cuando alguna persona tenía miedo y pidió tu ayuda, temblaste o tal vez huiste con ella en vez de abandonarla y te solidarizaste. Eres valiente porque cuando llegó la tristeza, lloraste mucho quizá, pero nunca abandonaste tu causa.Eres valiente porque la valentía consiste precisamente en afrontar aunque sea desde las gradas y no sólo quedarse con la duda de si hubieses podido o no con el problema. Eres valiente porque el pequeño gatito llamado valor que hay en ti, día a día crece sin que te des cuenta y cuando menos lo esperes, veras que no es tan inofensivo, sino que es todo un león dispuesto a defenderte y a dar su vida entera por ti.Eres valiente porque el llorar ante los demás, no te hace menos sino al contrario, con eso demuestras la enorme fuerza interna que posees, tal como volcán a punto de explotar y que de alguna manera empieza a salir y se manifiesta haciéndote parecer débil, cuando en realidad te estás preparando para el reto verdadero el cual no perderás, pues sí lo ganas, habrá felicidad inmensa, y sí lo pierdes, te habrás preparado inconscientemente para ello desde antes minimizando así tu dolor y lo aceptaras también con orgullo.Eres valiente porque vives día a día intensamente y hasta perfumas tu cuerpo, porque pretendes dar lo mejor de ti, y sí la gente cobarde a tu alrededor no te comprende, ese ya no es problema tuyo. Eres valiente porque sin duda has temido como cualquiera y lo has superado o ya lo superarás, pues recuerda que hasta Jesús tuvo miedo, pero su padre que está en los cielos nunca le abandonó…
Así que siéntete fuerte, porque Dios también esta contigo, y puedes sentirte orgulloso, porque tú también gracias a ti mismo y a Dios, ¡eres valiente!

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